Establecer un sistema de juego

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El sistema básico del juego de poker siempre se basa en el descarte de los naipes que no nos sirven y la búsqueda de las que necesitamos para armar nuestra jugada. Esa es la matriz. Podemos llamar "sistemas de juego" a los procedimientos que empleamos habitualmente para obtener la jugada deseada. Y estos suelen ser tantos como formas de jugar, maneras de ser o variantes del poker se esté jugando.

 Tenemos el caso de quienes reparten dos cartas previas a cada jugador, esperan la primera apuesta, y después esperan las otras tres cartas, arriesgando por ejemplo una escalera con nada más que un 10 y una K…

Este sistema resulta bastante complicado si se considera que debemos conseguir indefectible y rápidamente una J y una Q, para completar esa jugada deseada. Resulta más contundente lanzarse a una escalera cuando se tiene en mano un 8 y un 9. De todos modos, siempre están los prudentes, los "no voy" o los "paso", aunque son mayoría los que le van a la apuesta confiados en conseguir su proyecto de escalera.

Lo que sí es empezar bien, es recibir las dos primeras cartas y descubrir una hermosa pareja. Con ese inicio no está mal alimentar expectativas de un poker, full, doble pareja o en su defecto, por lo menos, un nunca despreciable trío.

En casos cómo este, es cuando debiera entrar en juego nuestro espíritu de riesgo y confianza en uno mismo como jugador. En el poker, siempre hay que acompañar a las cartas con una buena dosis de optimismo y actitud. Menospreciar un comienzo con esa pareja, y rendirnos a la espera de un agraciado poker que nos pueda caer del cielo, es probable que no nos proporcione los resultados que esperamos, y al juego, le quitaremos gran parte de la emoción que lo hace tan popular.

En mesas de juego caseras, entre amigos o conocidos, donde se juega desde el comienzo con cinco cartas, resulta habitual que de cara al descarte ya sepamos nuestras posibilidades desde la primera postura. En ese caso es muy probable que debamos aplicar la cautela si nos vemos provistos de un proyecto de escalera. O los faroles para desorientar al contrario, descartando con tríos.

Los faroles son muy buenos en la práctica, pero también hay que ser cuidadosos. Es difícil saber si el que se declara servido cuenta realmente con una buena jugada o simplemente está intentando intimidarnos y confundirnos con un farol. No existen fórmulas mágicas. Solamente podemos confiar en nuestra perspicacia, refugiarnos en nuestro análisis previo del juego y de nuestros oponentes, y en base a ello decidir si aceptamos el reenvite. Será ahí solamente cuando descubramos el farol o la jugada real del otro.

Tampoco faltan los audaces (de hecho el poker está lleno de ellos) que piden tres cartas con un as y una K, buscando una buena pareja y hasta con mucho optimismo un posible poker de alguna de las dos cartas. Las probabilidades indican que seguramente no conseguirá más de una pareja o dos, pero su arriesgada estrategia es perfectamente válida.

Más allá de nuestra actitud, como en todo juego, asi como la ruleta de casino, el blackjack, etc... nadie puede asegurar los resultados. Eso sí, podemos pretender saberlos usando nuestras mejores habilidades y probar suerte. Del factor suerte, no hay quien nos salve.